Los microorganismos anaerobios forzosos han existido desde tiempos inmemoriales y se encuentran en ambientes extremos, como el subsuelo profundo, aguas anóxicas y sistemas digestivos de animales. Desde su perspectiva, el oxígeno producto de la fotosíntesis representó una de las primeras “contaminaciones” de la atmósfera terrestre, obligándolos a adaptarse o replegarse en nichos específicos. Este proceso refleja un principio fundamental: la evolución es el resultado de interacciones dinámicas entre los seres vivos y su entorno.
En el contexto de los suelos agrícolas, los microorganismos anaerobios facultativos juegan un papel crucial en la regulación de la disponibilidad de nutrientes y en el mantenimiento del equilibrio microbiológico. A diferencia de los anaerobios obligados, que solo pueden sobrevivir en ambientes sin oxígeno, los anaerobios facultativos tienen la capacidad de adaptarse tanto a condiciones aeróbicas como anaeróbicas, lo que los convierte en elementos clave para la regeneración del suelo y la salud de los cultivos.
Respiración biológica y metabolismo anaerobio en el suelo
La respiración, ya sea aeróbica o anaeróbica, es esencial para la vida. La energía obtenida de este proceso impulsa funciones vitales como la síntesis de biomoléculas y la regulación metabólica. En organismos aeróbicos, el oxígeno es el aceptor final de electrones en la cadena de transporte electrónico, permitiendo un alto rendimiento energético. Sin embargo, los anaerobios han desarrollado mecanismos alternativos, utilizando otras moléculas como nitratos, sulfatos o hierro para llevar a cabo su metabolismo.
En el contexto agrícola, comprender estos procesos es clave para optimizar la nutrición del suelo y la resistencia de los cultivos. Las bacterias anaerobias desempeñan un papel crucial en el ciclo del nitrógeno y del carbono, descomponiendo materia orgánica y facilitando la biodisponibilidad de nutrientes. De hecho, la interacción entre microorganismos aeróbicos y anaeróbicos es parte del equilibrio de ecosistema, donde no se trata de erradicar microorganismos sino de modular su función dentro del sistema agrícola. La interacción entre plantas, microorganismos y su entorno es la clave para la resiliencia agrícola. En este contexto, los preparados homeopáticos pueden influir en el metabolismo microbiano del suelo, regulando la actividad de microorganismos anaerobios en función de las necesidades del ecosistema. Por ejemplo, el uso de bionosodes vivos permite activar o modular comunidades microbianas, promoviendo aquellas que faciliten la disponibilidad de nutrientes o la supresión de patógenos .
El manabolismo anaerobio también tiene aplicaciones prácticas en el control de plagas y enfermedades. Al aplicar preparados homeopáticos de hongos descomponedores como Ganoderma lucidum o Schizophyllum commune, se pueden modular procesos de fermentación en el suelo, aumentando la presencia de enzimas hidrolíticas que mejoran la disponibilidad de nutrientes y fortalecen la resistencia de las plantas.
El equilibrio y su impacto en la resiliencia del suelo
El metabolismo anaerobio también está ligado al equilibrio redox del suelo. La actividad de enzimas como las dehidrogenasas, que participan en la oxidación de compuestos orgánicos, es clave para mantener un ambiente adecuado para la microbiota. En suelos agrícolas, una alta actividad de dehidrogenasas está asociada con suelos fértiles y bien estructurados, mientras que una actividad baja puede indicar procesos de compactación o contaminación por agroquímicos.
En campo casi nunca tienes “todo oxígeno” o “cero oxígeno”: lo real son gradientes. Por eso, en muchos sistemas aparece una anaerobia facultativa operativa: el mismo microorganismo puede funcionar sin O₂ y, si entra una pequeña dosis, aprovecharlo. En digestión anaerobia se describe que una micro-aeración controlada crea un entorno híbrido donde coexisten condiciones anaerobias y aerobias, abriendo nichos para anaerobios estrictos y también para facultativos; además, se observa que bacterias facultativas pueden pasar de fermentación anaerobia a respiración aerobia cuando reciben O₂ de forma intermitente. Esto explica por qué, en fermentos, purines, lixiviados o zonas compactadas del suelo, el rendimiento biológico cambia tanto con pequeñas variaciones de aireación: no es “magia”, es bioenergética y ecología microbiana en tiempo real.
Claves para el equilibrio del suelo y la resiliencia agrícola
En el ecosistema del suelo, los microorganismos anaerobios facultativos juegan un papel fundamental en la regulación de la disponibilidad de nutrientes y en la supresión de enfermedades. Estos organismos pueden sobrevivir tanto en condiciones aeróbicas como anaeróbicas, lo que les confiere una ventaja adaptativa y los convierte en actores clave en la resiliencia. A diferencia de los microorganismos estrictamente aeróbicos o anaeróbicos, los anaerobios facultativos modulan procesos como la disponibilidad de Manganeso y Hierro en el suelo, regulando así la dinámica de patógenos y fortaleciendo la estabilidad de los cultivos.
En un espectro de condiciones oxidativas y reductoras, existen microorganismos que prosperan en diferentes niveles de disponibilidad de oxígeno. En un extremo, se encuentran los microorganismos estrictamente aeróbicos, que requieren oxígeno para sobrevivir. En el otro extremo, se hallan los microorganismos anaerobios obligados, que no pueden tolerar el oxígeno. En el punto intermedio se encuentran los microorganismos anaeróbicos facultativos, que pueden alternar entre metabolismo aeróbico y anaeróbico según las condiciones del suelo.
Este grupo incluye muchas de las bacterias más beneficiosas para la agricultura, ya que participan en procesos clave como la solubilización de nutrientes, la fijación de nitrógeno y la supresión de enfermedades del suelo. Los microorganismos anaerobios facultativos son esenciales para transformar compuestos no asimilables en formas biodisponibles. Gracias a su capacidad de utilizar tanto oxígeno como otros aceptores de electrones, pueden desempeñar funciones fundamentales en suelos con fluctuaciones en la aireación.
El equilibrio microbiológico: aeróbico vs. anaeróbico
El equilibrio entre microorganismos aeróbicos y anaeróbicos en el suelo es esencial para la estabilidad del ecosistema agrícola. Mientras que un exceso de oxígeno puede generar suelos altamente oxidados, lo que favorece ciertos patógenos, la falta total de oxígeno puede conducir a la formación de compuestos tóxicos. Los anaerobios facultativos ayudan a mantener un estado de reducción intermedio, promoviendo la liberación de minerales esenciales como el fósforo y el potasio.
Por otro lado, los microorganismos anaerobios estrictos pueden ser problemáticos cuando proliferan en exceso, pues generan compuestos reductores y condiciones de anoxia que pueden limitar el desarrollo radicular y fomentar la producción de toxinas perjudiciales para los cultivos.
En este contexto, los anaerobios facultativos emergen como reguladores esenciales del sistema, ya que tienen la capacidad de modificar la disponibilidad de metales en el suelo y regular la interacción entre organismos benéficos y patógenos. Su papel es clave en la transformación de compuestos oxidativos en formas biodisponibles, asegurando la absorción de nutrientes esenciales por parte de las plantas.

Anaerobios facultativos: moduladores de la disponibilidad de nutrientes
Los microorganismos anaerobios facultativos son esenciales para la biodisponibilidad de nutrientes clave en la fisiología vegetal. Utilizan electrones del Manganeso, Hierro y otros metales para convertirlos en formas reducidas que las plantas pueden absorber con mayor eficiencia. En suelos donde estos microorganismos están bien representados, se observa una notable mejora en la nutrición vegetal, reduciendo la necesidad de insumos externos.
Entre los microorganismos facultativos más relevantes encontramos:
- Bacterias gram-negativas de la familia de las Gammaproteobacterias: Escherichia coli, Salmonella spp., Vibrio cholerae y Helicobacter pylori se encuentran en el sistema intestinal de lombrices y en capas profundas del suelo, donde ayudan a disponibilizar minerales esenciales para las plantas.
- Firmicutes: Géneros como Bacillus y Clostridium incluyen especies anaerobias facultativas que forman esporas y pueden contribuir a la regeneración del suelo al degradar materia orgánica en condiciones variables.
- Actinobacterias: Streptomyces spp., Micromonospora spp. y Nocardia spp. tienen un papel importante en la mineralización de compuestos orgánicos y la liberación de nutrientes en el suelo.
- Ciliados y hongos filamentosos: Colpoda spp., Cyclidium spp. y hongos como Aspergillus y Penicillium participan en la transformación de compuestos complejos en formas biodisponibles.
- Levaduras anaerobias facultativas: Saccharomyces cerevisiae, Candida spp. y Cryptococcus spp. contribuyen a la degradación de materia orgánica y regulan la actividad microbiana en el suelo.
El papel de las bacterias facultativas en la supresión de enfermedades
Además de mejorar la disponibilidad de nutrientes, los anaerobios facultativos son clave en la supresión de enfermedades. Al regular el equilibrio redox en el suelo, inhiben la proliferación de patógenos dependientes de ambientes aeróbicos u anaeróbicos extremos.
En particular, bacterias como Pseudomonas aeruginosa y Rhizobium spp. pueden actuar como antagonistas de hongos patógenos, compitiendo por recursos y generando metabolitos secundarios con efecto antimicrobiano. Azotobacter, un anaerobio facultativo fijador de nitrógeno, tiene la capacidad de encapsularse con polisacáridos para proteger su nitrogenasa del oxígeno, asegurando la fijación de nitrógeno incluso en ambientes cambiantes.
En este contexto, Ecolución ofrece herramientas para modular la actividad de estos microorganismos y potenciar su efecto benéfico. La aplicación de bionosodes vivos del suelo, dependiendo de la profundidad a la que se tomen las muestras, puede ayudar a regular la proporción de bacterias aeróbicas y anaeróbicas en función de las necesidades del suelo agrícola.
Estrategias para potenciar el equilibrio microbiológico en el suelo
- Manejo de biofilms en el suelo: Los biofilms microbianos actúan como reservorios de bacterias facultativas, asegurando su persistencia en el ecosistema del suelo. La aplicación de bionosodes vivos de biofilms puede ser una estrategia efectiva para fortalecer su presencia y mejorar la resiliencia del suelo.
- Regulación de la actividad redox: Evitar el exceso de oxigenación del suelo mediante el manejo adecuado de la labranza y la cobertura vegetal permite que los microorganismos facultativos se mantengan en equilibrio con los aeróbicos y anaeróbicos estrictos.
- Uso de homeopatía para estimular microorganismos facultativos: Preparados homeopáticos de hongos descomponedores como Ganoderma lucidum pueden ayudar a modular la microbiota del suelo y mejorar la disponibilidad de nutrientes esenciales.
- Siembra de plantas asociadas con microorganismos facultativos: Algunas plantas, como las leguminosas, establecen relaciones simbióticas con bacterias facultativas fijadoras de nitrógeno, promoviendo la estabilidad de la finca.
Biosfera infrasuperficial
El concepto de una biosfera profunda fue propuesto inicialmente por Thomas Gold en su artículo The Deep, Hot Biosphere (1992), donde estimó que la biomasa microbiana subterránea podía alcanzar los 200 billones de toneladas. Si esta biomasa se distribuyera en la superficie terrestre, formaría una capa de más de un metro y medio de espesor de materia viva. Investigaciones más recientes del Deep Carbon Observatory han confirmado que los microorganismos en el subsuelo podrían representar entre el 15% y el 23% de la biomasa total del planeta.
Microorganismos anaerobios facultativos en la biosfera profunda
Los organismos anaerobios facultativos desempeñan un papel clave en este ecosistema subterráneo, actuando como reguladores de la disponibilidad de metales y nutrientes esenciales para la vida en el suelo. Estos microorganismos pueden prosperar tanto en ambientes aeróbicos como anaeróbicos, lo que les permite adaptarse a cambios en la disponibilidad de oxígeno y a las variaciones en la composición química del entorno.
Ejemplos de microorganismos facultativos:
- Alfaproteobacterias (Rhizobiales): Se asocian con raíces de plantas y ectomicorrizas, favoreciendo la fijación de nitrógeno en condiciones de baja disponibilidad de oxígeno.
- Gammaproteobacterias (Escherichia, Salmonella, Vibrio, Helicobacter): Participan en la mineralización de compuestos en las capas profundas del suelo y en el sistema intestinal de lombrices, facilitando la disponibilidad de nutrientes para las plantas.
- Firmicutes (Bacillus, Clostridium, Lactobacillus): Son clave en la degradación de materia orgánica y en la regulación de la microbiota del suelo a diferentes profundidades.
- Actinobacterias (Streptomyces, Micromonospora, Nocardia): Importantes en la producción de antibióticos naturales y en la transformación de materia orgánica en compuestos biodisponibles.
- Hongos filamentosos (Aspergillus, Fusarium, Penicillium): Involucrados en la degradación de material vegetal y en la regulación de la composición química del suelo.
- Levaduras anaerobias facultativas (Saccharomyces, Candida, Cryptococcus): Participan en la fermentación y en la estabilidad del microbioma del suelo.
Si quieres aterrizarlo con nombres, aquí van bacterias anaerobias ejemplos y microorganismos anaerobios ejemplos que aparecen de forma recurrente en la literatura: entre anaerobios estrictos se citan especies del género Clostridium (p. ej., Clostridium beijerinckii) y también Ruminiclostridium cellulolyticum o la bacteria de suelo Sporotalea colonica. En el lado “flexible”, hay trabajos recientes con facultativos termófilos (Anoxybacillaceae) como Parageobacillus sp. G301, Parageobacillus thermoglucosidasius y Thermolongibacillus altinsuensis, que muestran estrategias para sobrevivir cuando faltan aceptores externos de electrones (situación típica en microambientes del suelo y en biomasa densa). Este contraste entre aerobios y anaerobios facultativos es útil para gestión agronómica: el manejo (compactación, humedad, materia orgánica y aireación) no “activa o desactiva” la vida, sino que selecciona qué metabolismo domina y, por tanto, qué procesos (mineralización, generación de ácidos, consumo de O₂, etc.) se imponen.
Impacto de la biosfera subterránea en la fertilidad del suelo
La existencia de una vasta biosfera microbiana en el subsuelo tiene implicaciones directas en la fertilidad agrícola. Los microorganismos anaerobios facultativos juegan un papel crucial en:
- Regulación del equilibrio redox del suelo: Facilitan la conversión de metales como el Manganeso y el Hierro en formas biodisponibles para las plantas, evitando toxicidades y deficiencias.
- Supresión de enfermedades radiculares: La competencia entre microorganismos facultativos y patógenos estrictamente aeróbicos o anaeróbicos limita la proliferación de enfermedades como Fusarium y Phytophthora.
- Fijación y biodisponibilización de nutrientes: Al transformar compuestos inorgánicos en formas asimilables, estos microorganismos mejoran la nutrición vegetal y reducen la dependencia de fertilizantes sintéticos.
- Sostenibilidad en la gestión del suelo: La aplicación de bionosodes vivos de microorganismos facultativos puede equilibrar la microbiota del suelo, promoviendo la estabilidad en la finca agrícola.
Manejo integrativo de la microbiota subterránea
Desde la perspectiva integrativa, la biosfera infrasuperficial no debe ser vista como un sistema separado, sino como una extensión del ecosistema agrícola. La interacción entre microorganismos del suelo superficial y profundo puede ser modulada mediante estrategias como:
- Extracción y aplicación de bionosodes vivos: Dependiendo de la profundidad del suelo de donde se extraiga la muestra, se obtendrán diferentes comunidades microbianas con funciones específicas. Los estratos más profundos suelen contener mayor presencia de proteobacterias, esenciales para la mineralización de nutrientes.
- Uso de hongos descomponedores de madera como Ganoderma lucidum y Schizophyllum commune para mejorar la circulación de savia y aumentar la resiliencia del suelo.
- Regulación de la actividad microbiana mediante preparados homeopáticos de minerales como Silicio y Zinc, que actúan como moduladores enzimáticos y estabilizadores del equilibrio redox.
En la agricultura regenerativa, el manejo de estos microorganismos anaeróbicos se puede potenciar mediante prácticas como la reducción de la labranza, la aplicación de bioestimulantes y la integración de cultivos de cobertura. De este modo, se favorece la proliferación de bacterias anaerobias facultativas que mejoran la estructura del suelo y la disponibilidad de nutrientes sin necesidad de insumos sintéticos.Uno de los errores más comunes en la gestión de suelos es polarizar los sistemas en aeróbicos o anaeróbicos, sin reconocer que el verdadero equilibrio está en los microorganismos facultativos. Las bacterias aeróbicas, aunque fundamentales en ciertos procesos, tienden a generar un efecto oxidante en el suelo, limitando la disponibilidad de microelementos metálicos como el Manganeso y el Hierro. Esta condición oxidativa es favorable para el desarrollo de patógenos como Fusarium, Verticillium, Phytophthora y Pythium, que requieren de Manganeso en su forma oxidada para inducir infecciones en el sistema radicular de las plantas.
Microorganismos facultativos
En la naturaleza —y especialmente en los suelos agrícolas— existen microorganismos que no eligen entre respirar con oxígeno o sin él: son facultativos. Su ventaja no es solo metabólica, es estratégica. En condiciones cambiantes, como en suelos saturados, compactados o con manejo de riego deficiente, los microorganismos facultativos aseguran continuidad biológica. Esto permite mantener ciclos activos de carbono, nitrógeno y fósforo, incluso cuando otros sistemas colapsan.
Anaerobias facultativas
Al hablar de “anaerobias facultativas”, muchos imaginan ambientes extremos. Sin embargo, estas bacterias aparecen también en el día a día de cualquier finca: en los microambientes de la rizosfera, en zonas encharcadas o en compostajes activos. Su capacidad de funcionar sin oxígeno las hace clave en procesos como la degradación de residuos orgánicos o la activación de ciertos fermentos en caldos biológicos.
Ejemplos de microorganismos anaerobios
Entre los microorganismos anaerobios útiles en agricultura destacan géneros como Bacillus, Clostridium, Pseudomonas y Acinetobacter. Algunos cepas de Acinetobacter aisladas de suelos encharcados han demostrado capacidad para degradar compuestos estrogénicos como el 17β-estradiol incluso sin oxígeno, mostrando una eficiencia superior al 90% en apenas 5 días. Este tipo de hallazgos abren la puerta a biorremediaciones in situ en zonas agrícolas con historial de uso intensivo de estiércol.
Bacterias anaerobias facultativas
Las bacterias anaerobias facultativas no solo sobreviven, sino que despliegan rutas metabólicas activas que generan beneficios concretos: solubilización de fósforo, reducción de metales, activación de sustratos orgánicos y degradación de contaminantes. Su incorporación en prácticas como la fermentación de restos de poda o la formulación de bioinsumos caseros puede marcar la diferencia entre un producto biológicamente neutro y uno realmente funcional.
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