Herramienta biológica
Cuando se habla de microorganismos aplicados a la agricultura, trichoderma es una tecnología biológica avanzada que puede marcar una diferencia real en campo.
Trichoderma es, sin duda, una de las herramientas biológicas más conocidas y valiosas que tenemos para manejar la sanidad y vitalidad del suelo. Pero después de años de ver su uso y resultados, mi opinión es clara. No es un producto mágico, es un caballo de trabajo. Su éxito o fracaso depende casi por completo de cómo y cuándo lo usemos.
Trichoderma cepa

Lo más importante que un agricultor debe entender es que no se trata del género «trichoderma», sino de la cepa específica y de la formulación. Dos productos que dicen «t. harzianum» pueden comportarse de forma radicalmente distinta en mi suelo. Es como comparar dos perros de la misma raza. Uno puede ser un pastor nato y el otro un perro faldero. Por eso, elegir un producto de una casa seria, que especifique la cepa y su modo de acción probado, es el primer paso.
El mercado ofrece múltiples especies como trichoderma harzianum, trichoderma asperellum, trichoderma atroviride, trichoderma virens y trichoderma reesei. Pero el éxito radica en conocer cuál cepa hace qué. También en saber si está formulada para sobrevivir y actuar en el entorno específico de tu finca.
Trichoderma y bacillus subtilis
Hoy en día es habitual encontrar productos que combinan trichoderma con bacillus subtilis. Esta sinergia es positiva cuando ambas especies están bien seleccionadas y formuladas. Trichoderma bacillus subtilis es una combinación cada vez más frecuente en bioinsumos de nueva generación. Pero el éxito está en el diseño y compatibilidad real.
La combinación bacillus subtilis y trichoderma tiene sentido en estrategias de bioestimulación, defensa y manejo de la rizosfera. Siempre que se respeten sus momentos y modos de acción.
Trichoderma en la práctica agrícola
¿Dónde está su verdadero valor? En la práctica. Biocontrol en el arranque y la raíz. Su mayor fortaleza está en proteger las etapas más vulnerables. Una aplicación en semillero, bandeja de trasplante o como drench al suelo húmedo al plantar, puede marcar la diferencia entre un cultivo que prende con vigor y uno que lucha contra patógenos del cuello. No elimina todos los problemas, pero es un pilar sólido en un programa de manejo integrado.
Además de fungicida biológico, trichoderma spp actúa como promotor de crecimiento, generador de resiliencia y optimizador del sistema radicular. No se trata de matar hongos solamente, sino de construir un sistema más robusto.
Más allá de competir o parasitar patógenos, su capacidad para «entrenar» a la planta, activando sus defensas naturales (lo que llaman resistencia sistémica inducida), es quizás su beneficio más estratégico. Mejora la arquitectura radicular, haciendo al cultivo más robusto frente a estrés hídrico o nutricional.
Condiciones para que funcione
Trichoderma no es un soldado aislado; necesita un ejército y un terreno favorable. Estas son las reglas de oro desde mi experiencia:
Se favorece con: aplicación temprana (preventiva), suelo con materia orgánica activa, humedad adecuada (pero no encharcada) y un manejo general que no destruya la biología.
Se mata o inutiliza con: la aplicación junto a fungicidas o bactericidas de amplio espectro, cobres o desinfectantes oxidantes. También con condiciones extremas: suelos fríos, asfixiados o con una salinidad descontrolada. Si el entorno no es habitable, el hongo no se establece.
Trichoderma pieza clave en el suelo
Ver a trichoderma como la solución única es un error. Es un instrumento de precisión, no un martillo. Su verdadero potencial se libera cuando lo integramos en una estrategia global de salud del suelo: con materia orgánica, diversidad microbiana, manejo cuidadoso del riego y la fertilización.
Para un agricultor, la pregunta no debe ser «¿uso trichoderma?», sino «¿para qué problema concreto, en qué momento, y con qué cepa lo uso, dentro de mi manejo actual?». Usado con este criterio, es un aliado formidable. Usado como una apuesta aislada y sin contexto, será una decepción más en el estante. La agricultura biológica es de sistemas, y trichoderma es una pieza excelente, pero solo si encaja bien en el rompecabezas.

Trichoderma en suelos difíciles
Un ayudante en condiciones difíciles. La evidencia de que ciertas cepas pueden mitigar el estrés por salinidad es muy interesante. En suelos con problemas de conductividad eléctrica, puede ser un coadyuvante biológico útil. Pero aquí está la clave. No sustituye el manejo. No corrige un riego de mala calidad o un mal drenaje. Es un apoyo, no una solución.
Especies como trichoderma longibrachiatum, trichoderma viride y trichoderma polysporum han demostrado tolerancia a condiciones adversas, siempre y cuando se apliquen de forma preventiva y dentro de un programa inteligente.
Errores Comunes
Uno de los errores más frecuentes es aplicar trichoderma cultivers o productos genéricos sin confirmar la cepa o sin ajustar el pH del agua y del suelo. En otros casos, se mezcla con productos incompatibles, como fungicidas sistémicos o ciertos cobres. Otro error común es esperar resultados milagrosos con una sola aplicación. Trichoderma necesita persistencia y acompañamiento nutricional.
También es importante hablar de trichoderma inconvenientes. No actúa en suelos completamente estériles, se ve afectado por desinfectantes químicos y puede ser desplazado si no tiene competencia adecuada. Por eso, su aplicación debe estar alineada con una visión agroecológica profesional.
Cómo identificar un buen Trichoderma
Busca siempre productos que indiquen:
- especie y cepa exacta: por ejemplo, trichoderma harzianum t22
- concentración viable de esporas por gramo o mililitro
- compatibilidad con otros insumos como bacillus subtilis
- estudios o ensayos de campo, no solo pruebas de laboratorio
Evita productos que digan simplemente “trichoderma fungicida” sin información técnica clara.
Trichoderma y suelo vivo
Cuando entramos en una finca donde el suelo está compactado, falto de oxígeno o con historial de patógenos persistentes, sabemos que el desafío no se resuelve con productos químicos. La biología debe volver a respirar. Aquí es donde trichoderma puede cambiar el panorama, pero solo si se le escucha y se le dan las condiciones correctas.
Lo interesante es que este hongo filamentoso no actúa igual en todos los contextos. En algunos, regenera. En otros, fracasa por completo. Entender por qué es clave para no repetir errores caros.
Casos reales en tomate y aguacate
En Almería, una finca de tomate tipo pera logró reducir más del 70 % los casos de fusariosis en fase de trasplante con una estrategia que incluía trichoderma asperellum en aplicación radicular desde semillero. El técnico responsable aplicó el hongo junto con materia orgánica líquida y aminoácidos, generando una colonización temprana de la raíz que luego resistió mejor el shock del trasplante.
Pero a 400 kilómetros de ahí, en una plantación de aguacates en Huelva, el resultado fue muy distinto. Se aplicó un trichoderma harzianum comercial al suelo asfixiado por riego por manta, con fuerte salinidad y compactación. Resultado: 0 % de establecimiento. El hongo nunca colonizó la raíz y el productor asumió que “no sirve para nada”.
En realidad, la cepa usada era viable, pero el contexto era inviable. La temperatura del agua, el oxígeno en el perfil del suelo y los residuos de desinfectantes anteriores mataron la oportunidad antes de empezar.
Usos agrícolas reales
La mayoría asocia trichoderma con “biocontrol”, pero su aplicación real va mucho más allá:
- Bioestimulación radicular: mejora la arquitectura radicular, lo que impacta en absorción de agua y nutrientes.
- Aumento de eficiencia en fertilización: ciertas cepas solubilizan fósforo y zinc.
- Mitigación de estrés salino y sequía: especialmente documentado con trichoderma longibrachiatum y asperellum.
- Protección postcosecha: hay cepas que producen metabolitos antifúngicos activos incluso en frutos almacenados.
También se han reportado efectos indirectos sobre la maduración uniforme del fruto, especialmente en berries, y sobre la resistencia al agrietado en cereza cuando se aplica en etapas tempranas.
Curiosidades Trichoderma
- Trichoderma atroviride responde a la luz azul: activa genes que afectan su comportamiento, lo que sugiere que las condiciones de almacenamiento y exposición pueden alterar su eficacia.
- Algunas cepas son productoras de compuestos volátiles que estimulan el crecimiento de otras bacterias beneficiosas, como bacillus subtilis.
- Se ha encontrado sinergia con algas, en especial ascophyllum nodosum, al favorecer la persistencia del hongo en la rizosfera.
- Trichoderma puede producir ácido indolacético (AIA), una hormona vegetal que activa la elongación celular en raíces.
Cuándo aplicarlo y cuándo guardarlo
Sí aplicar trichoderma:
- En preventivo, nunca en correctivo
- En suelos con buen contenido de materia orgánica o tras enmiendas
- En raíces jóvenes, de plántulas o rebrotes
- En etapas de estrés previsibles: tras poda, trasplante, ola de calor
No aplicar trichoderma:
- Después de fungicidas sistémicos no selectivos
- En agua con pH ácido < 5 o excesivamente clorada
- En suelos anaeróbicos o con alta compactación sin corregir
- Como intento desesperado para “resucitar” un cultivo moribundo
Fracasos comunes
Un error habitual es pensar que “si no se ve efecto inmediato, no sirve”. Trichoderma trabaja en las raíces, no en la hoja. Su impacto se observa a medio plazo: más vigor, menos enfermedades, mejor respuesta al estrés.
También falla cuando se aplica sin considerar cepas. Un ejemplo frecuente: aplicar trichoderma harzianum contra pythium, sin saber que otras especies como trichoderma virens pueden tener mayor eficacia en ese contexto.
Y por último, fallan quienes usan trichoderma cultivers sin trazabilidad ni viabilidad comprobada. El etiquetado debe incluir: especie, cepa, dosis viable, compatibilidades y ensayo de eficacia.
Tres Estrategias que no fallan
- Semillero o bandeja: mezclado con agua de riego al menos 24-48 h antes del trasplante. Ideal para hortícolas o frutales.
- Reincorporación de restos de cosecha: junto con compost, mejora la descomposición y reduce inóculo de patógenos en el suelo.
- Tras poda o helada: en riego localizado junto con aminoácidos, ayuda a la recuperación vegetal más rápida.
Trichoderma en la fisiología del cultivo
Los últimos estudios 1apuntan a que ciertas cepas podrían modular la expresión génica de la planta huésped, afectando su metabolismo secundario. En cultivos con enfoque nutracéutico, esto podría abrir una nueva frontera para aumentar el contenido de compuestos funcionales (como polifenoles o flavonoides).
Aunque aún se investiga, es un campo prometedor que conecta directamente con los agricultores que no buscan solo producción, sino calidad nutracéutica con identidad.
Trichoderma es estrategia
Trichoderma no es un símbolo ecológico ni un fetiche bio. Es tecnología biológica aplicada. Bien usado, es una herramienta para diferenciarse, ganar resiliencia y reducir costes ocultos por enfermedades o estrés.
Pero mal usado, no es más que polvo caro. La diferencia está en el conocimiento, el momento y el contexto.
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Trichoderma, herramienta de alto nivel
El agricultor que quiere destacarse hoy no es el que hace lo que todos hacen, sino el que aplica la biotecnología con estrategia. Trichoderma no es una moda ni un símbolo de estética bio. Es ciencia aplicada. Es control biológico de alto nivel. Es parte del futuro de la agricultura regenerativa y de la producción nutracéutica.
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- 10.3390/plants9090762 ↩︎



